domingo, 16 de enero de 2011

Lo básico de las competencias básicas

Los cambios en la sociedad actual son contundentes y se suceden con rapidez. Si deseamos ofrecer una educación de calidad a nuestros alumnos, que les forme para adaptarse a los cambios que sin duda se sucederán, los centros educativos no pueden limitarse a realizar cambios superficiales para adaptarse al contexto social del que forman parte, deberán responder con rapidez desarrollando enfoques nuevos y creativos para formar nuevas generaciones con valores sólidos, pensamiento crítico y con el objetivo de que se desenvuelvan con éxito en los roles y funciones que puedan desempeñar.

La educación basada en el desarrollo de competencias surge como respuesta a las demandas de la sociedad actual. Esta sociedad ya no precisa de una educación enfocada únicamente a la adquisición de conocimientos, sino a lograr un desarrollo integral y armónico de la persona en los distintos planos; físico, motórico, cognitivo, afectivo, social y emocional, procurando aprendizajes que contribuyen y hacen posible dicho desarrollo y sientan las bases en la adquisición progresiva de las competencias básicas cuya consecución se espera al final de la educación obligatoria.



La Unión Europea, consciente de la necesidad de una educación orientada al desarrollo de competencias, creó un grupo de trabajo encargado de identificar las competencias consideradas clave para el aprendizaje de la vida. Este grupo de trabajo elaboró una propuesta que, tras su debate por el Consejo de Ministros de Educación, el Parlamento y Consejo europeos convirtió en Recomendación para los países miembros en diciembre de 2.006.



Las ocho competencias clave para el aprendizaje permanente recomendadas por el Parlamento y Consejo europeos son:
· Comunicación en lengua materna.
· Comunicación en lenguas extrajeras.
· Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología.
· Competencia digital.
· Aprender a aprender.
· Competencias interpersonales y cívicas.
· Espíritu emprendedor

La OCDE, a través del proyecto denominado “Definición y Selección de Competencias” (DeSeCo), define la competencia como la capacidad de responder con éxito a demandas complejas en un contexto particular, movilizando conocimientos y aptitudes cognitivas y prácticas. Supone una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz.

La competencia supone un “saber hacer”, es decir, un saber que se aplica, pudiendo adecuarse a una diversidad de contextos con carácter integrador que abarca conocimientos, procedimientos y actitudes. A través del desarrollo de competencias los niños comprueban la funcionalidad de los aprendizajes que adquieren en el ámbito escolar para comprender mejor su entorno, interactuar e intervenir en él.


A su vez en el año 2001 comenzó a hacerse popular PISA (Programme for Internacional Student Assessment) de este mismo organismo y la prensa nos informaba, en aquel momento, de la situación que ocupaba España a tenor de los resultados obtenidos por los alumnos de diferentes países acogidos a este programa de evaluación de sistemas educativos, y hasta la fecha de hoy, los alumnos españoles se encuentran en la mayoría de las pruebas por debajo de la media, dando la voz de alarma a nuestro sistema educativo

Estas son algunas de las razones que han llevado a la Ley Orgánica de Educación (LOE) a incluir las competencias básicas en el currículo y a considerarlas como referente para la evaluación en la educación obligatoria.

Las competencias básicas que contempla la LOE son:
1. Competencia en comunicación lingüística.
2. Competencia matemática.
3. Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico.
4. Tratamiento de la información y competencia digital.
5. Competencia social y ciudadana.
6. Competencia cultural y artística.
7. Competencia para aprender a aprender
8. Autonomía e iniciativa personal

Las competencias identificadas como básicas tienen algunos matices diferentes en la denominación u ordenación en algunas comunidades, como el País Vasco y Andalucía; o bien, como en el caso de Castilla la Mancha, se incorpora la competencia emocional.

La labor docente orientada al desarrollo de competencias básicas no es una moda pedagógica que desaparecerá con el paso del tiempo, es un nuevo enfoque fruto del consenso internacional que implica una orientación generalizada para la educación presente y futura de la educación a nivel mundial.




En el convencimiento de que el desarrollo de las competencias contribuye significativamente a conseguir un desarrollo integral y armónico de los niños y niñas, y a lograr una Educación de calidad y equidad, los centros educativos deberían trabajar en los claustros la incorporación de estas ocho competencias en el currículum ordinario. Y desde ahí, la primera acción debería dirigirse a formar a los profesores, mejorando así sus competencias profesionales.


Se trata de un gran proyecto, con las dificultades que conllevan los grandes proyectos, las dudas, los miedos, la falta de tiempo, la inercia a volver a lo de siempre… pero como decía Ortega y Gasset “Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos”.

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